En pocas palabras
- El vínculo se construye en gestos pequeños y repetidos más que en grandes demostraciones.
- Algunos hábitos con respaldo en la investigación sobre parejas: rituales de conexión, responder a los intentos de acercamiento, apreciaciones diarias y una conversación diaria sobre el estrés.
- Las citas en pareja y la curiosidad por el mundo interno del otro mantienen viva la amistad que sostiene la relación.
- Si los hábitos no alcanzan porque hay heridas o patrones que se repiten, la terapia de pareja es un buen espacio para trabajarlos.
«No pasó nada grave; simplemente un día nos dimos cuenta de que éramos dos desconocidos compartiendo la casa.» Esta frase, con pequeñas variaciones, la escucho a menudo en mi consulta en Pereira. El trabajo, los hijos, las cuentas y el cansancio van ocupando el espacio, y la pareja queda para «cuando haya tiempo». El problema es que ese tiempo casi nunca llega solo.
En este artículo te comparto algunos hábitos sencillos que la investigación sobre parejas, en especial el trabajo de John Gottman y de Sue Johnson, señala como protectores del vínculo. No son recetas mágicas ni requieren grandes cambios: son maneras de volver a mirarse en medio de la rutina.
Por qué lo cotidiano importa más que lo extraordinario
Gottman observó que, en la vida diaria, las personas hacen constantemente pequeños intentos de conexión (bids): un comentario sobre algo que leyeron, una pregunta, un suspiro, una mano en el hombro. Lo que la pareja hace con esos intentos —responder, ignorarlos o rechazarlos— va construyendo, o erosionando, la sensación de que el otro está ahí (Gottman & DeClaire, 2001).
Sue Johnson lo resume en tres preguntas que, según la terapia focalizada en las emociones, todos nos hacemos en una relación: ¿estás accesible?, ¿me respondes?, ¿estás comprometido conmigo? (Johnson, 2008). Los hábitos que siguen son formas concretas de responder «sí» a esas preguntas, una y otra vez.
El amor no se mantiene con grandes gestos ocasionales, sino con cientos de pequeños «aquí estoy» repetidos en el día a día.
1. Rituales de conexión
Un ritual de conexión es un momento compartido, predecible y con significado para los dos (Gottman & Silver, 1999). No tiene que ser elaborado: el café de la mañana juntos, un beso al salir y al llegar, una caminata los domingos, un mensaje a mitad del día, la forma en que celebran los logros o se despiden antes de dormir.
Lo que los hace valiosos es su regularidad: le dan a la relación un lugar fijo en medio de la rutina y le recuerdan a cada uno que el vínculo es una prioridad. Una buena pregunta para empezar: ¿qué momentos del día podríamos cuidar como «nuestros»?
Y en el día a día, el hábito más sencillo es voltear hacia el otro: cuando tu pareja te comparte algo, por pequeño que sea, levanta la mirada del celular, responde, pregunta. Es un gesto mínimo con mucho peso acumulado.
2. Apreciaciones diarias
Con el tiempo es fácil que la atención se vaya hacia lo que falta o lo que molesta. Gottman describe el cariño y la admiración como uno de los pilares de las relaciones que funcionan, y también como el antídoto del desprecio (Gottman & Silver, 1999).
- Nota lo que el otro hace bien. Entrena la mirada para ver los gestos de cuidado, el esfuerzo, las cualidades que te enamoraron.
- Dilo en voz alta. Agradecer algo concreto —«gracias por hacerte cargo de la cena; llegué agotada»— comunica que el otro es visto.
- Sé específico. «Me encantó cómo le explicaste eso a tu mamá» llega más hondo que un «eres lo máximo».
- No esperes a que haya algo extraordinario. Las apreciaciones cotidianas son las que más alimentan el vínculo.
3. La conversación diaria del estrés
Gottman propone un hábito muy concreto: dedicar un rato cada día a hablar del estrés que cada uno trae de fuera de la relación —el trabajo, la familia, la salud—, no de los conflictos de la pareja (Gottman & Silver, 1999). Algunas pautas para que funcione:
- Tomen turnos. Uno habla y el otro escucha; luego cambian.
- Escuchar no es resolver. Antes de dar consejos, pregunta si tu pareja los quiere. Muchas veces lo que se necesita es sentirse acompañado.
- Ponte de su lado. En esta conversación tu pareja necesita un aliado, no un abogado del diablo. «Qué injusto lo que te pasó» ayuda más que «bueno, pero tu jefe también tiene razón».
- Valida la emoción. «Con razón estás agotado» transmite que lo que siente tiene sentido.
Este hábito protege a la pareja de algo frecuente: que el estrés externo se descargue dentro de la relación y termine en discusiones que en realidad no eran sobre ustedes.
4. Citas en pareja
Las citas no son solo para el comienzo de una relación. Reservar tiempo a solas, con intención, permite verse como pareja y no solo como compañeros de logística. Gottman y su equipo proponen incluso citas pensadas alrededor de conversaciones importantes —la confianza, el conflicto, el dinero, la familia, los sueños— como forma de seguir conociéndose (Gottman, Gottman, Abrams & Abrams, 2019).
- Pónganla en el calendario. Si queda para «cuando se pueda», suele no pasar.
- No tiene que ser costosa. Una caminata, cocinar juntos o un café sin pantallas cuentan.
- Prueben cosas nuevas de vez en cuando. Compartir experiencias distintas a la rutina ayuda a verse con ojos frescos.
- Eviten convertirla en reunión de pendientes. Las cuentas y los horarios pueden esperar a otro momento.
5. Curiosidad: los mapas del amor
Gottman llama mapas del amor al conocimiento que cada uno tiene del mundo interno del otro: sus preocupaciones actuales, sus sueños, sus miedos, lo que le ilusiona esta semana (Gottman & Silver, 1999). Las personas cambian con los años, y la pareja que dejó de preguntar sigue relacionándose con una versión antigua del otro.
Mantener esos mapas actualizados es cuestión de curiosidad. Algunas preguntas que abren conversación:
- ¿Qué te tiene preocupado últimamente?
- ¿Hay algo que te gustaría hacer este año y que todavía no me has contado?
- ¿Qué momento de esta semana disfrutaste más?
- ¿Hay algo en lo que te gustaría que te apoyara más?
6. Reparar a tiempo
Ninguna relación está libre de roces. Fortalecer el vínculo también implica aprender a discutir sin herirse y a reparar después de una pelea, en lugar de acumular resentimientos. Sobre eso hablo en detalle en el artículo sobre cómo discutir en pareja sin hacerse daño. Y si notas que en tu relación se repite un ciclo de persecución y distancia, entender los estilos de apego en la pareja puede darte pistas valiosas.
Cuándo buscar terapia de pareja
Los hábitos anteriores ayudan mucho cuando la base de la relación está bien. Pero hay momentos en los que no alcanzan, porque hay heridas que necesitan atención o patrones que la pareja no logra cambiar sola. Puede ser buen momento para consultar si:
- Las discusiones se repiten siempre igual y sin salida.
- Hay más distancia que cercanía, o sienten que viven como compañeros de casa.
- Aparecen el desprecio, los silencios prolongados o la sensación de no ser escuchado.
- Atravesaron una crisis —una infidelidad, una pérdida, la llegada de un hijo, una mudanza— que los dejó desconectados.
- Uno de los dos está pensando en terminar y quieren decidir con claridad.
No hace falta llegar al límite para consultar: muchas parejas buscan acompañamiento para cuidar algo que valoran antes de que se desgaste más. En la terapia de pareja en Pereira trabajamos con un enfoque basado en evidencia, de forma presencial o virtual. Una aclaración importante: si en la relación hay miedo, amenazas o violencia, la prioridad es la seguridad; en ese caso puede orientarte el artículo sobre violencia psicológica en la pareja.
Importante: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si estás pasando por una crisis o tienes pensamientos de hacerte daño, llama gratis a la Línea 106 (atención en salud mental, 24 horas, Colombia) o acude a urgencias.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle a la pareja para fortalecer la relación?
No hay una cifra mágica. Más que la cantidad de tiempo, importa la regularidad y la calidad de la atención: pequeños momentos diarios en los que ambos se sienten vistos y escuchados suelen tener más efecto que una salida especial ocasional.
¿Qué hacer si solo uno de los dos quiere mejorar la relación?
Los cambios de una persona también influyen en la dinámica de la pareja: responder a los intentos de conexión, expresar aprecio o discutir con más cuidado suele generar respuestas distintas en el otro. Aun así, una relación necesita el compromiso de ambos. Si sientes que haces el esfuerzo sola o solo, la terapia individual puede ayudarte a aclarar qué quieres y qué necesitas.
¿La rutina mata la relación de pareja?
La rutina no es el problema en sí; puede incluso dar estabilidad y seguridad. Lo que desgasta es que la rutina ocupe todo el espacio y la pareja deje de mirarse. Incluir rituales de conexión, citas y conversaciones con curiosidad ayuda a que la vida cotidiana también tenga lugar para el vínculo.
¿Hay que esperar a una crisis para ir a terapia de pareja?
No. La terapia de pareja también es útil de forma preventiva: para mejorar la comunicación, atravesar una etapa de cambio o reconectar cuando sienten distancia. Consultar a tiempo suele facilitar el proceso.
Referencias
- Gottman, J. M., & DeClaire, J. (2001). The relationship cure: A five-step guide to strengthening your marriage, family, and friendships. Crown Publishers.
- Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The seven principles for making marriage work. Crown Publishers.
- Gottman, J., Gottman, J. S., Abrams, D., & Abrams, R. C. (2019). Eight dates: Essential conversations for a lifetime of love. Workman Publishing.
- Johnson, S. M. (2008). Hold me tight: Seven conversations for a lifetime of love. Little, Brown Spark.